Tras el Pleno municipal, un miembro de Mizoeli trasladó directamente a la alcaldesa y a la concejala del Área Territorial su indignación por el ultimátum para abandonar el refugio y reclamó garantías para los gatos comunitarios afectados.
La situación del refugio felino vinculado a la colonia de Plentzia bidea ha generado un profundo malestar entre las personas vinculadas a la protección y gestión de gatos comunitarios en Mungia.
Según ha podido conocer Mungia Alkartu, durante una reunión mantenida el pasado 26 de mayo en dependencias municipales se trasladó verbalmente a responsables de la Asociación para el Control de Colonias de Gatos Callejeros Mizoeli la obligación de abandonar las instalaciones utilizadas actualmente para la gestión del refugio antes del próximo 15 de junio.
La decisión comunicada ha provocado preocupación entre las personas voluntarias que participan desde hace años en el cuidado y seguimiento de las colonias felinas del municipio, al considerar que el refugio constituye tanto un espacio de protección y resguardo para numerosos animales como una infraestructura esencial para el almacenamiento de alimentos, materiales, equipamiento y recursos destinados a su atención y cuidado.
La controversia llega al Pleno municipal
La situación estuvo presente este viernes tras la celebración del Pleno municipal del Ayuntamiento de Mungia.
Una vez finalizada la sesión, un miembro de Mizoeli se dirigió directamente a la alcaldesa y a la concejala delegada del Área Territorial para expresar su desacuerdo con la decisión comunicada y trasladarles la preocupación existente por las consecuencias que podría tener para los gatos comunitarios.
Durante su intervención defendió que la legislación vigente protege a los animales comunitarios y manifestó que privarles de las actuales instalaciones supondría exponerlos a una situación de mayor vulnerabilidad y desprotección.
La cuestión también fue objeto de debate durante el Pleno municipal. Durante la sesión se preguntó al equipo de gobierno por los motivos que justifican la decisión comunicada a la asociación Mizoeli respecto al futuro del refugio.
La respuesta ofrecida por el equipo de gobierno fue que el Ayuntamiento necesita a la asociación Mizoeli y que espera seguir manteniendo una relación de colaboración con la entidad en el futuro. No obstante, las explicaciones detalladas sobre los motivos de la medida y el futuro del refugio fueron aplazadas a una próxima reunión de la Comisión Informativa Territorial, prevista inicialmente para el próximo 18 de junio.
La fecha prevista para dicha comisión sería posterior al 15 de junio, día que, según la información trasladada a la asociación, se habría fijado como límite para abandonar las instalaciones actualmente utilizadas como refugio felino.
Hasta entonces, continúan sin conocerse públicamente los detalles del modelo que se pretende implantar ni las medidas previstas para garantizar la continuidad de la atención a los gatos comunitarios afectados.
Una labor desarrollada durante años
La asociación Mizoeli y las personas voluntarias vinculadas a la gestión de colonias felinas llevan años desarrollando labores de alimentación controlada, seguimiento sanitario, esterilización mediante el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) y atención básica de gatos comunitarios en diferentes puntos del municipio.
Según trasladan desde el entorno de la asociación, durante este tiempo también se han realizado trabajos de acondicionamiento, mejora y mantenimiento de las instalaciones utilizadas para estas labores mediante recursos propios y trabajo voluntario.
Las personas implicadas en este trabajo consideran que el refugio forma parte de la estructura necesaria para garantizar una gestión estable de las colonias felinas y facilitar tanto la atención de los animales como la coordinación de las tareas desarrolladas por el voluntariado.
Incertidumbre sobre el futuro del refugio
A día de hoy continúa existiendo incertidumbre sobre el futuro de las instalaciones y sobre el modelo de gestión que se pretende implantar a partir de ahora.
La situación ha abierto un debate que afecta tanto al bienestar de los animales comunitarios como a la relación entre la administración local y las entidades que colaboran en su atención y cuidado.
Las próximas semanas serán determinantes para conocer si existe margen para el diálogo entre las partes y cuál será finalmente el futuro del refugio y de los gatos comunitarios vinculados al mismo.
El asunto ha generado preocupación entre las personas que participan en la protección animal en Mungia, especialmente por las posibles consecuencias que una modificación abrupta del sistema actual pueda tener sobre animales que dependen de los cuidados y recursos que actualmente se prestan desde estas instalaciones.
Desde Mungia Alkartu consideramos que cualquier decisión relacionada con el futuro del refugio debe adoptarse con transparencia, diálogo y todas las garantías necesarias para proteger el bienestar de los animales y respetar la labor desarrollada durante años por las personas voluntarias.
Entendemos además que actuaciones de esta naturaleza deben ajustarse plenamente a las obligaciones recogidas tanto en la Ley 9/2022, de Protección de los Animales Domésticos del País Vasco, como en la Ley 7/2023, de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales, que atribuyen a las administraciones públicas competencias y responsabilidades directas en la gestión ética de las colonias felinas y en la protección de los animales comunitarios.