Una propuesta para regular y mejorar el uso del precinto en Mungia

Mungia Alkartu registra una propuesta para regular el cierre, balizamiento, seguimiento y reapertura de los espacios públicos clausurados

El Grupo Político Municipal Mungia Alkartu ha registrado una propuesta para que el Ayuntamiento apruebe un protocolo municipal que regule el uso correcto de la cinta rojiblanca y establezca cómo deben gestionarse los espacios, instalaciones e infraestructuras públicas que permanecen clausurados.

Durante las últimas semanas, meses, e incluso años, se han sucedido en Mungia diferentes cierres y restricciones de acceso en puentes, pasarelas, parques infantiles y otros espacios públicos. Entre los casos más recientes se encuentran el puente de Torrebillela y los parques infantiles de Atxurizubi y Legarda, entre otros.

El procedimiento municipal parece haberse simplificado considerablemente: aparece un problema, se coloca cinta rojiblanca y asunto provisionalmente resuelto. El inconveniente es que lo provisional comienza a tener cierta vocación de permanencia.

Desde Mungia Alkartu consideramos que la colocación de cinta de balizamiento puede ser una medida adecuada cuando se detecta un peligro y es necesario restringir inmediatamente el acceso. Lo que no puede hacer esa cinta es sustituir a una inspección técnica, a un cerramiento seguro, a la reparación necesaria o a la obligación de informar a la ciudadanía.

Una cinta no es una solución

Cuando un cierre se prolonga, la cinta puede romperse, desprenderse, caer o perder completamente su eficacia. Además, si no existe información visible, la ciudadanía desconoce por qué se ha clausurado el espacio, qué departamento gestiona la incidencia, qué actuación está prevista o cuándo podría producirse su reapertura.

La ausencia de información en el lugar no significa necesariamente que el Ayuntamiento no esté realizando ninguna gestión. Sin embargo, impide conocerla, seguir su evolución y exigir responsabilidades cuando una situación provisional se prolonga durante semanas, meses o incluso años.

La cuestión resulta especialmente grave cuando la clausura afecta a parques infantiles, puentes, aceras, bidegorris o itinerarios utilizados diariamente. En estos casos no basta con extender una cinta entre dos elementos del mobiliario urbano y confiar en que permanezca intacta.

Cuando exista riesgo de caída, hundimiento, desprendimiento estructural, descarga eléctrica o caída al río, la cinta rojiblanca no debe utilizarse como único elemento de protección. Deben instalarse vallas rígidas, cerramientos estables y sistemas adaptados a la gravedad del riesgo.

El balizamiento debe ser el inicio de una actuación municipal, no su conclusión.

Un protocolo con plazos y responsables

La propuesta registrada por Mungia Alkartu plantea que el protocolo sea elaborado y aprobado en un plazo máximo de sesenta días y que se aplique a todos los departamentos, servicios, empresas municipales y contratistas del Ayuntamiento.

Entre las principales medidas propuestas se encuentran:

  • Registrar cada cierre o restricción de acceso en un plazo máximo de 24 horas, incluyendo ubicación, fotografías, motivo, medidas adoptadas, departamento responsable y número de incidencia o expediente.
  • Realizar una primera inspección técnica en un plazo máximo de dos días hábiles, salvo que la gravedad del riesgo exija actuar inmediatamente.
  • Sustituir o reforzar la cinta con vallas rígidas o cerramientos estables cuando exista un riesgo grave o se prevea que la clausura pueda prolongarse durante más de 48 horas.
  • Colocar un cartel informativo cuando el cierre supere las 24 horas, indicando el motivo, la fecha, el servicio responsable, la siguiente revisión y una previsión inicial de reapertura.
  • Señalizar itinerarios alternativos seguros y accesibles cuando la clausura afecte a un paso habitual.
  • Revisar periódicamente el estado de las cintas, vallas y carteles, especialmente después de episodios meteorológicos adversos, actos multitudinarios o avisos ciudadanos.

Cuando una clausura supere los siete días, Mungia Alkartu propone que se elabore una ficha específica con el diagnóstico, la solución prevista, el presupuesto aproximado y el calendario de actuación. Si el cierre supera los treinta días, el equipo de gobierno deberá informar a los grupos municipales y a la comisión correspondiente.

Un registro público de espacios clausurados

La iniciativa también reclama la creación de un apartado en la web municipal donde pueda consultarse la relación actualizada de espacios, instalaciones e infraestructuras cerrados.

Este registro debería recoger la ubicación, la fecha y causa general del cierre, el departamento responsable, el estado de la actuación y la previsión de reapertura.

Además, Mungia Alkartu solicita que el Ayuntamiento elabore, en un plazo máximo de quince días, un inventario de todos los espacios municipales que actualmente permanecen clausurados total o parcialmente.

No se trata únicamente de regular las futuras cintas. También se trata de saber cuántas hay colocadas ahora, por qué están ahí y durante cuánto tiempo más piensa mantenerlas el Ayuntamiento.

Seguridad, mantenimiento y transparencia

La propuesta se sustenta en las competencias municipales sobre parques, jardines, vías públicas, infraestructuras, equipamientos, seguridad, movilidad, accesibilidad y conservación del patrimonio municipal.

Su aplicación no requiere inicialmente una gran inversión. Requiere, sobre todo, organización, coordinación, prevención, seguimiento e información pública.

Mungia no puede gestionarse a golpe de cinta rojiblanca. Clausurar un espacio puede ser necesario por seguridad, pero dejarlo cerrado indefinidamente sin explicaciones ni calendario constituye un problema de gestión y mantenimiento.

Desde Mungia Alkartu continuaremos fiscalizando el estado de los espacios públicos y presentando alternativas concretas. Porque señalar un problema es necesario, pero obligar al Ayuntamiento a explicar cómo y cuándo piensa solucionarlo es todavía más importante.

Solicitud al equipo de gobierno
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