El misterio del San Patrick llega a Mungia

Buscan a la familia de un marinero desaparecido en Alaska hace 62 años

El 17 de diciembre de 1964, un buque mercante naufragó en las remotas islas Aleutianas, en Alaska. Sus 32 tripulantes perdieron la vida y solo se recuperó uno de los cuerpos. Más de seis décadas después, una investigación histórica intenta reconstruir lo sucedido y localizar a las familias de las víctimas. Entre los fallecidos figura José Manuel Arzá Bastineza, cuyo último domicilio conocido estaba en Mungia. Su historia podría tener todavía testigos en nuestro municipio.

Hay historias que el tiempo no consigue borrar. Historias que permanecen guardadas en fotografías familiares, documentos antiguos o recuerdos transmitidos de generación en generación.

Una de ellas nos lleva hasta el 17 de diciembre de 1964, cuando el mercante San Patrick desapareció entre las aguas embravecidas del Pacífico Norte, frente a las costas de Alaska.

A bordo viajaban 32 hombres, en su mayoría marineros vascos. Ninguno regresó.

Hoy, 62 años después, el investigador Juan José Gámiz Díez continúa reconstruyendo aquella tragedia. Su trabajo le ha llevado a consultar archivos oficiales, informes de rescate, correspondencia diplomática y testimonios familiares.

Y una de las piezas que todavía busca para completar esta historia podría encontrarse aquí, en Mungia.

Un viaje que nunca llegó a su destino

El San Patrick había partido de Canadá el 10 de diciembre de 1964 con destino a Yokohama, Japón, transportando un cargamento de trigo y productos destinados a la alimentación del ganado.

Era su primer viaje después de una reforma del buque.

Siete días después, mientras atravesaba las aguas próximas a las islas Aleutianas, un violento temporal sorprendió a la tripulación.

Las condiciones meteorológicas eran extremas: fuertes vientos, escasa visibilidad y olas que alcanzaban entre seis y nueve metros de altura.

A las 6:42 de la mañana del 17 de diciembre, el barco emitió su primera llamada de socorro.

Había encallado.

El mercante japonés Tetsuko Maru, que navegaba por la zona, recibió las señales de emergencia e intentó acudir en su ayuda.

Durante las horas siguientes se sucedieron las comunicaciones. La situación a bordo empeoraba, el barco estaba seriamente dañado y los sistemas eléctricos comenzaban a fallar.

A las 12:44 se recibió uno de los últimos mensajes de la tripulación. Advertían de que no podían utilizar los botes salvavidas, que las baterías estaban a punto de agotarse y que únicamente un rescate mediante helicópteros podría salvarlos.

Quince minutos después, a las 12:59, las comunicaciones cesaron.

El San Patrick no volvió a responder.

Tres días de búsqueda y un hallazgo estremecedor

Las operaciones de búsqueda se prolongaron durante varios días, dificultadas por el temporal y la complicada geografía del archipiélago.

Finalmente, el 20 de diciembre, una aeronave localizó los restos del mercante en la isla de Ulak.

El barco había quedado destrozado contra las rocas, al pie de un acantilado de aproximadamente 50 metros de altura.

Las fotografías tomadas por la aviación estadounidense mostraban la magnitud de la tragedia.

Pero algunos de los hallazgos posteriores plantearon nuevos interrogantes.

Los equipos de búsqueda encontraron una cuerda que conectaba el barco con la parte superior del acantilado y material utilizado para lanzar cabos de salvamento.

Aquellos elementos apuntaban a que la tripulación había intentado alcanzar tierra firme.

También se localizaron tres cuerpos, aunque únicamente pudo recuperarse uno: el del radiotelegrafista Antonio Herrero Monsalve, que fue enterrado en Anchorage, Alaska.

El 26 de diciembre se suspendieron las operaciones de búsqueda.

Los otros 31 marineros permanecieron desaparecidos.

Un naufragio que todavía plantea preguntas

La investigación desarrollada por Juan José Gámiz Díez no se limita a identificar a las víctimas.

También trata de reconstruir las circunstancias del accidente y las operaciones de rescate.

¿Por qué las primeras posiciones comunicadas por el barco resultaron incorrectas? ¿Qué sucedió durante las últimas horas? ¿Hasta dónde consiguieron llegar los tripulantes que intentaron abandonar el mercante?

Estas son algunas de las cuestiones que siguen formando parte del trabajo de investigación.

El proyecto también examina determinados indicios y posibles explicaciones alternativas, aunque no todas cuentan con una confirmación documental.

Entre ellas figura el análisis de unas marcas observadas en imágenes históricas de la isla de Ulak, cuya interpretación como una posible señal de socorro sigue siendo una hipótesis pendiente de verificación.

El investigador ha reunido documentación procedente de organismos estadounidenses, correspondencia consular y archivos familiares, intentando diferenciar los hechos acreditados de las preguntas que todavía permanecen abiertas.

José Manuel Arzá Bastineza: la conexión con Mungia

Entre los 32 tripulantes del San Patrick figura un nombre especialmente relevante para nuestro municipio: José Manuel Arzá Bastineza.

Según la documentación facilitada a Mungia Alkartu por el investigador, este marinero aparece identificado en la relación de tripulantes fallecidos elaborada por el Consulado General de España en Nueva York el 28 de junio de 1965.

En el documento figura como casado y se recoge su último domicilio conocido en Mungia.

La dirección aparece transcrita como «A. Ellomaga», una denominación que podría corresponder a la actual calle Aita Elorriaga.

Sin embargo, esta identificación todavía no ha podido confirmarse.

El propio investigador ha encontrado numerosas erratas y diferencias en la transcripción de nombres, apellidos y direcciones de los documentos históricos.

De hecho, en distintas relaciones de tripulantes, el apellido de José Manuel aparece con variaciones.

Estas circunstancias dificultan la localización de sus familiares y la reconstrucción de su historia personal.

Lo que sí sabemos es que existe una referencia documental que lo vincula directamente con Mungia.

Y ese dato es el que ha llevado a Juan José Gámiz a ponerse en contacto con Mungia Alkartu.

Una investigación que también tiene una historia familiar detrás

Juan José Gámiz Díez conoce de cerca las consecuencias de aquella tragedia.

Su tío, Pedro María Gámiz Frade, electricista del San Patrick, también perdió la vida en el naufragio.

Durante años, Juan José ha trabajado para reconstruir lo sucedido y recuperar la memoria de aquellos hombres.

Su investigación ha permitido reunir fotografías, documentación y testimonios de diferentes familias, así como elaborar una relación de los tripulantes y sus lugares de procedencia.

El objetivo no es únicamente esclarecer las circunstancias del naufragio, sino también recuperar las historias personales de quienes viajaban a bordo.

Detrás de cada nombre había una familia, una vida y un futuro que quedó interrumpido en diciembre de 1964.

Y todavía quedan historias por recuperar.

Mungia puede ayudar a completar esta historia

Tras recibir la solicitud del investigador, desde Mungia Alkartu hemos decidido colaborar en la difusión de esta búsqueda.

En esta ocasión, nuestra labor es sencilla, pero puede resultar importante: hacer llegar esta historia a las personas que podrían aportar alguna información.

Buscamos familiares, descendientes o personas que puedan recordar a José Manuel Arzá Bastineza, o que conserven alguna referencia sobre él.

Quizá alguien recuerde haber oído hablar de un familiar que falleció en un naufragio en Alaska.

Quizá exista una fotografía antigua, una carta o algún documento que permita confirmar su domicilio o completar su biografía.

Incluso un pequeño dato podría ayudar a establecer nuevas conexiones.

No se trata de reabrir heridas, sino de ofrecer a las familias que lo deseen la oportunidad de participar en una investigación histórica que lleva años intentando recuperar la memoria de las víctimas.

Si alguien conoce a la familia de José Manuel Arzá Bastineza, o dispone de información relacionada con su historia, puede ponerse directamente en contacto con el investigador.

¿Cómo colaborar?

Juan José Gámiz Díez mantiene abierto el proyecto de investigación histórica del San Patrick, donde pueden consultarse fotografías, documentación, información sobre los tripulantes y diferentes líneas de investigación.

Las personas interesadas pueden acceder a los canales oficiales:
🌐 Página web:
Proyecto San Patrick
📘 Facebook: Naufragio San Patrick 1964
📷 Instagram: @sanpatrick1964
📩 Correo electrónico: jjgd@litoarte.com

Desde Mungia Alkartu agradecemos a Juan José Gámiz Díez que se haya puesto en contacto con nosotros y que nos haya permitido conocer y compartir esta historia.

Porque la memoria de un pueblo también se construye recuperando las historias de quienes formaron parte de él.

Han pasado casi 62 años desde aquella tragedia en Alaska. Quizá en Mungia todavía quede alguien que pueda ayudarnos a completar una de las piezas que faltan.

Y, a veces, para recuperar una historia, basta con que llegue a la persona adecuada.

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