El pasado 25 de marzo celebramos en Torrebillela un encuentro abierto con vecinos y vecinas de Mungia. Un espacio para escuchar, sin filtros, la realidad del municipio desde la experiencia directa de quienes lo viven cada día.
Lo que salió de ese encuentro no fueron casos aislados ni quejas puntuales. Fue un diagnóstico claro, repetido y compartido: Mungia tiene un problema estructural de mantenimiento, gestión y prioridades.
Un modelo que no responde a la realidad del municipio
Las personas asistentes coincidieron en una idea de fondo:
No se quiere una estructura política alejada, sino una gestión cercana, útil y centrada en la ciudadanía
Se cuestiona un modelo institucional que:
- Llega tarde
- No responde
- Y prioriza la imagen sobre la solución
Se pueden cometer errores, sí. Pero lo que no se puede permitir es no actuar
El mantenimiento: el problema que lo atraviesa todo
Uno de los mensajes más repetidos fue el estado general del municipio.
Aceras en mal estado, mobiliario deteriorado y una sensación general de abandono
No se trata de puntos concretos:
- Calles con desperfectos
- Farolas insuficientes o mal ubicadas
- Elementos peligrosos sin retirar (como tornillos en el suelo)
- Parques sin mantenimiento
No es un problema puntual. Es una falta de planificación y seguimiento
Barrios olvidados, vecinos/as desconectados/as
Los barrios aparecen como uno de los grandes ejes de preocupación.
Existe una sensación clara de desigualdad entre el centro y los barrios
Problemas recurrentes:
- Iluminación deficiente
- Accesos complicados
- Falta de conexión entre zonas
- Deficiencias en servicios básicos
Mungia no puede avanzar si parte de su municipio se queda atrás
Movilidad mal resuelta y decisiones que generan problemas
La movilidad es otro de los puntos críticos.
Pasos de cebra mal planteados, barreras físicas y falta de accesibilidad real
Se identifican decisiones que:
- Dificultan el día a día
- Generan inseguridad
- No responden a una planificación coherente
Hay infraestructuras que, en lugar de solucionar, generan nuevos problemas
Plagas y salubridad: un problema que no se puede normalizar
La presencia de ratas fue uno de los temas más contundentes.
Ratas “como caballos” en espacios públicos que ya forman parte del paisaje habitual
Esto no es una anécdota:
- Es un problema de salud pública
- Es un síntoma de falta de control y prevención
- El río Butrón: una oportunidad desaprovechada
El entorno del río genera consenso.
Un espacio con potencial, actualmente abandonado y sin mantenimiento
Se detectan:
- Ramas caídas
- Falta de limpieza
- Ausencia de accesos adecuados
Se está perdiendo una oportunidad estratégica para el municipio
Basuras y limpieza: una gestión mejorable
Otro punto recurrente:
Contenedores mal ubicados y problemas logísticos en barrios
La sensación general es clara:
- Falta de planificación
- Falta de estudio técnico
- Falta de adaptación a la realidad de cada zona
Comunicación institucional: cuando el problema también es no informar
La ciudadanía también señala un déficit importante en comunicación.
Decisiones que se toman sin explicar y servicios que no responden
Ejemplos claros:
- Falta de información sobre radares
- Dificultad para acceder a servicios
- Silencio administrativo
La transparencia no es opcional. Es una obligación
Servicios públicos: más accesibilidad, menos burocracia
Se trasladaron necesidades concretas:
- Acceso a servicios jurídicos municipales
- Reducción de tiempos de espera
- Mejora de los canales digitales
Hoy acceder a la administración sigue siendo más difícil de lo que debería
Mungia Alkartu actúa: escuchar para transformar
Este encuentro no es un fin, es un punto de partida.
Convertimos lo que escuchamos y lo que nos trasladan en propuestas concretas
Porque frente a:
- La inacción
- La improvisación
- Y la política de escaparate
Defendemos:
- Planificación
- Mantenimiento real
- Y gestión orientada a resultados
Conclusión: lo que se pide es claro
Menos anuncios. Más hechos
Menos propaganda. Más gestión
Menos excusas. Más soluciones
Mungia no necesita grandes discursos, necesita que lo básico funcione.
Y eso, hoy, no está ocurriendo.